
Al parecer Reve, que murió hace pocos años y al que podemos ver más abajo en foto, era uno de los grandes autores en lengua neerlandesa del siglo XX, aunque aquí es prácticamente desconocido y sus libros se encuentran descatalogados. Se trata de un personaje muy curioso, a la vez militante católico y militante homosexual, que casi siempre escribía libros en primera persona, presuntamente autobiográficos, en los que no se cortaba a la hora de plasmar sus fantasías sadomasoquistas con chicos mucho más jóvenes que él. Este es un fragmento de la novela El cuarto hombre, desafortunadamente omitido en la película (la traducción es mía a partir de la versión en francés que yo tengo, por lo que es sólo aproximada):

Como aviso a los políticamente correctos, las fantasías de dominación de Reve no se limitan a azotes sino que incluyen también torturas más brutales (por ejemplo, apagar un cigarrillo sobre la piel de este mismo Laurens de El cuarto hombre) y, en El lenguaje del amor, algunas de sus ensoñaciones giran en torno a jóvenes de menos de dieciocho años. Pero estas escenas se presentan como fantasías incluso dentro del mismo libro y en ningún momento se describe ningún maltrato real sino sólo fantasías de un maduro calenturiento.
Reve llegó a fotografiarse escenificando sus fantasías, como en esta imagen. No sé si lo que lleva en la mano es una vara para azotar al chico o una cuerda para sujetarlo; está claro que ambas cosas, atar y azotar el culo, le gustan.
Por último, incluyo uno de sus poemas y la traducción que yo hago de la traducción al inglés que he encontrado en Internet; si alguien habla neerlandés y da una versión más exacta, yo encantado:
Además ahora que se llevan tanto las fiestas fetichistas de todos los pelajes y que parece que está de moda ser fetichista (aunque en realidad no es así y es algo que me queda pendiente para tratar en otra entrada), a lo mejor alguno de estos locales aceptaría una fiesta de este tipo para dar más variedad a las opciones que ofrecen. En fin, a ver si lanzamos la idea desde unos cuantos sitios y alguien se anima a ponerla en práctica. En las fiestas spanko de Londres, París, etc. lo que más me pregunta la gente es si en Madrid hay reuniones de este tipo y siempre me da algo de vergüenza decir que no.
El caso es que se empiezan a publicar algunos libros sobre el tema de los azotes para chicos y si la cosa va a más, quien sabe, a lo mejor alguna editorial gay se anima a traducir alguno en español, o algún autor de aquí publica algo relacionado.










