jueves, 29 de diciembre de 2011

Relato: recuerdos de un spanker

Vamos a despedir el año con una morbosa historia. Los asiduos al blog reconoceréis por su calidad de siempre a nuestro autor más habitual. Muchas gracias por su colaboración, y feliz año para él y para todos los lectores.

Recuerdo que fue el 15 de junio, hace ya una década. Yo acababa de cumplir los veinte. Era un día caluroso y como no tenía nada que hacer, me puse unas playeras y decidí dar un paseo, serían las 6 de la tarde.
Comencé a subir una cuesta que lleva a Montaña Negra, muy cerca de mi casa. Cuando iba por la mitad de la cuesta, sólo y enfrascado en mis pensamientos, vi a unos chicos un poco más jóvenes que venían en dirección contraria. Al cruzarme con ellos, uno iba con un palo e hizo ademán de darme con él (en broma). Yo hice que me lo tomaba en serio y le hice pararse a hablar conmigo. Sus compañeros, sin prestar atención, siguieron su camino.
Yo todo indignado le dije que a ver que confianzas eran esas. Él contestó que era compañero de mi hermano y que como pensaba que le reconocía había intentado asustarme. Me acordaba de él. Se llamaba Jorge y, como mi hermano, había cumplido los dieciocho el febrero anterior. Yo le había conocido en la fiesta que dieron los dos pero, mintiendo, aseguré que no le conocía y que me llevara a su casa porque diría a su padre que había intentado tirarme el palo. Él se asustó y me suplicó que no se lo dijera porque su padre era muy estricto y temía su castigo. Le dije que si prefería que le castigara yo, y respondió que sí, antes que su padre tuviera ninguna queja sobre él.
Le ordené que me siguiera. Volvió a subir la cuesta conmigo y cuando llegamos a un sendero que se internaba en el bosque, él iba diciendo que qué le iba a hacer. Yo le dije que le iba a castigar, sin más. Cuando llegamos a una espesura de matorrales bastante discreta tomé una rama de un árbol, arranqué sus hojas y lo convertí en una fina y cimbreante vara. Él, al ver el palo, dijo que si le iba a pegar con él. Le dije que sí y me pidió que no lo utilizara. Entonces le dije que le castigaría con la mano, pero para que el castigo fuera efectivo debía bajarse el pantalón.
Él aceptó y se los bajó, dejando a la vista un slip que marcaba a la perfección su culo. Le tomé y le puse inclinado, dejando su culo expuesto al castigo. Le bajé entonces el slip y le di una buena tanda de azotes. Cuando acabé tenía el culo bastante rojo. Le dije que eso le enseñaría a no volver a jugar conmigo. Él, sin subirse el pantalón, se acariciaba el culo dolorido y colorado.
Tomé entonces la vara y le dije que no había terminado. Volví a hacer que se inclinara y le propiné tres fuertes varazos que le dejaron tres verdugones cruzando sus nalgas ya enrojecidas. Aquí empezó a llorar. Le mandé entonces que se subiera el pantalón y se fue a su casa.
Volví a verle por el barrio pero no pasó nada. Pasó el verano y al llegar septiembre empecé 3 de administrativo y, al ir un día por el pasillo, me llevé la sorpresa de encontrarle.
Me saludó sonriéndome con timidez. Me dijo que empezaba primero – iba un curso retrasado - y me preguntó que si guardaba los apuntes. Le dije que sí y me preguntó que si se los dejaría. Le dije que sí, y le invité a venir a casa por ellos dos días después. Cuando lo hizo, estábamos los dos solos en casa y comenzamos a hablar de lo sucedido tres meses ante. Me dijo que, desde que cumplió los dieciocho, su padre, que era muy estricto, le azotaba con frecuencia por el menor motivo. De hecho hacía un rato que le había dado unos azotes con la correa por desobediente. Le dije que me enseñara el culo para ver si era verdad y él, ruborizándose, se dio la vuelta y se desabrochó los pantalones bajándolos junto con el calzoncillo justo al comienzo de los muslos. Era verdad que tenía el culo con las marcas de la correa, pero ya casi desvanecidas. Tenía un hermoso culo, redondeado y lampiño, y le pasé los dedos por la piel siguiendo las marcas. Se ruborizó aún más pero se dejó y me excitó verle allí, sumiso y tierno, un poco inclinado hacia delante y con el culo al aire, sujetándose el pantalón y el calzoncillo lo justo para que no cayeran. Le di un azote. “Sabes que te lo has merecido” – le dije. Él me miró volviendo la cabeza. “¿Me vas a volver a castigar?” preguntó con un tono de voz casi inaudible. “Por supuesto” dije. Estábamos junto a mi cama, por lo que me senté y, tal y como estaba, le hice tumbarse en mi pierna izquierda y le sujeté los pies con la derecha. Entonces volví a darle de azotes en el culo con la mano. Él gemía y se retorcía pero se dejaba hacer. Estuvimos un buen rato, yo sintiendo con placer como se calentaban sus nalgas elásticas bajo los cachetes. Paré al fin y le acaricié la piel ardiente donde mis dedos habían dejado rojas marcas. Él se puso de rodillas a mi lado y entonces empezamos a acariciarnos y llegamos a tener una experiencia.
Después de esto hubo muchas más, y en todas procuraba tumbarle sobre mis rodillas y azotarle el culo, y aunque él se resistía, siempre salía con el culo caliente y coloradito…

viernes, 23 de diciembre de 2011

Feliz navidad

Este año voy a recurrir a lo fácil, que es felicitaros las fiestas con un dibujo de Papá Noel dando una buena azotaina a algún chavalillo travieso. La verdad es que casi todo el material que hay de azotes navideños lo había publicado ya hace unos años, pero he encontrado este simpático dibujo de Franco, uno de los amigos del blog, que faltaba en mi colección. Mucho turrón para todos (y azotes para el que quiera o pueda).

domingo, 18 de diciembre de 2011

Clips 4 sale

No he actualizado el blog últimamente, y ejem, no tan últimamente tampoco, porque no he encontrado nada nuevo de lo que hablar. Algún que otro vídeo más de jovencitos borrachos que se divierten dándose azotes, algún vídeo privado de una azotaina en el que no se ven caras, más vídeos de las compañías de siempre, que no es que no sean interesantes pero ya he hablado de ellos, más dibujos de los dibujantes habituales ... pero lo que me gusta es enseñaros cosas nuevas y me aburre hablar otra vez de lo mismo. Será que soy muy exigente.

Pero esto creo que sí vale la pena difundirlo. Las compañías pequeñas de spanking, e incluso algunas de las de más solera como Man's hand, están ofreciendo su material a través de la página web Clips 4 sale, supongo que porque les sale más barato que pagar y mantener su propio servidor para descargas y porque la venta en formato DVD cae en picado. A través del enlace http://www.clips4sale.com/category/195/SPANKING-M-M podéis acceder al material que tienen de vídeos de azotes para chicos. La facilidad y el menor coste que ofrece subcontratar la distribución hace que proliferen las pequeñas compañías; a Sting pictures, que creo que se ha convertido en la número 1 de este pequeño mercado, en volumen de producción y en calidad, y que puede permitirse el lujo de distribuir su material sin recurrir a Clips 4 sale, le ha surgido hasta un spin-off, que es uno de sus modelos más "conocidos", dentro de lo limitado de la fama que pueden alcanzar las "spanking stars", Brett Stevens, que ha pasado a producir sus propios vídeos. Aquí podéis ver lo guapo que es Brett por delante y por detrás:

Además de la web de Brett, hay material en Clips 4 sale de calidad mayor y menor, y también de diferentes precios. Os animaría a que, si os gusta ver vídeos de azotainas, no os limitéis a las descargas gratuitas y colaboréis con el negocio, puesto que el volumen de mercado es pequeño y estos vídeos se hacen más que nada por afición sin cobrar un duro (caso de los spankers) o por sacarse unas perrillas (los chicos azotados), no penséis que nadie se forra con esto.