viernes, 7 de diciembre de 2012

Disciplina en el campo de concentración

Muchos pensarán que las escenas y dibujos de castigos corporales en la antigüedad que se pueden ver en este blog o en otros, en los que se azota en el culo a prisioneros o infractores de normas, son fantasías eróticas, cuando la realidad es más bien lo contrario: en las películas normalmente son pacatos y prefieren mostrarnos a chicos que reciben el látigo, el cinturón o la vara en la espalda para evitar connotaciones eróticas o humorísticas,  como en el reciente estreno La isla de los condenados, cuando lo cierto es que los internos o detenidos, y más todavía los jóvenes, solían ser golpeados en el culo con los pantalones bajados en prisiones, salas de interrogatorios, instituciones militares, campos de prisioneros, etc., hasta tiempos bastante recientes.

Los azotes en el culo eran por lo tanto uno de los castigos más habituales en los campos de concentración nazis y algunos relatos de supervivientes de los mismos coinciden hasta cierto punto con esta secuencia de la película italiana de los años 70 Siete bellezas de Lina Wertmuller. Tal vez con la diferencia de que no he encontrado testimonios que corroboren que estos castigos solieran ser públicos como se puede ver aquí y que las nalgas desnudas no siempre eran azotadas con látigos sino a veces con palos e instrumentos rudimentarios. La reconstrucción fidedigna de los hechos se mezcla probablemente en la película con el morbo y con la estilización de sex-shop. El protagonista es Giancarlo Giannini (que recibía azotes en otra escena ya comentada de La pícara Rita), aunque por desgracia no es él el castigado sino tres jóvenes anónimos.


Hasta ahora había tenido reparos en compartir esta escena y hablar de su base real porque alguien puede considerarlo de mal gusto y pensar que me debería dedicar sólo a hablar de azotainas como práctica erótica mutuamente consentida. Pero lo cierto es que la iconografía nazi ha sido una constante en la pornografía casi desde el final de la Segunda Guerra Mundial y tampoco voy a ser yo el único que no la muestre; de todas formas aclaro que las prácticas sado duro no me atraen, aunque me puede dar morbo verlas.

Aquí tenemos una escena muy semejante, basada en este caso en un campo de concentración ruso durante la Primera Guerra Mundial, pero desde un prisma más amable y cómico (lo cual, si llevamos la corrección política al extremo, sería todavía más inadmisible). Se trata de la serie de televisión alemana Las aventuras del bravo soldado Schwejk, emitada en España en los años 80. Esta escena me marcó en mi infancia y pude recuperarla gracias a un amigo del blog que encuentra películas debajo de las piedras y al que le doy las gracias por ello.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ji ji ji definitivo , no es tú estilo está interesante de veras pero passso!! .
Chiqui me encanta tú blog recién lo descubrí y no e podido salir de aquí pensé que nunca nadie le daría al spanking ese tierno enfoque de : papi va a castigarme y cuando papi entra en escena se siente amor y que lo hace por ti no por que quiere , le atrae sexualmente o está loco por dominar , sin embargo me a hecho falta ver esa tierna escena que existe casi por completo en mi mente donde el spankee después de algunos minutos sobre las piernas de papi , llora se disculpa sin dejar de moverse y papi lo consuela con palabras , que a pesar de ser llamadas de atención o regaños son dichas en un tono y forma que a el niñito malcriado no le queda duda que su papi lo ama y que en ese momento le está dando justo lo que necesita , como papi responsable que es, en fin , mi escena perfecta e ideal termina con el nene castigado aún sin pantalones sobre el regaso de papi sentado llorando o sollosando abrazando a papi y papi acarisiando su cabeza mientras que le explica que ya todo está bien. Lo más similar que e visto a sido con una spankee y su papi pero siempre lo e querido ver con un chico . En fin espero que no dejes de poner vídeos ni de escribir nunca en mi tienes una fiel admiradora de tú blogg